Es social,… y si es social se puede cambiar

Hace semana y algo estuve en Barcelona en unas Jornadas relacionadas con las actuaciones de éxito sobre violencia de género en las universidades. Fui sin conocer a nadie, y sin saber dónde me metía. Abrí la puerta del salón de actos y… ciento cincuenta mujeres y tres hombres. Premio. Me di cuenta que el feminismo sigue siendo cosa de mujeres. Resulta que es un movimiento que busca la igualdad y los hombres no somos participes. ¿A caso no queremos ser iguales? Pero ¿Qué es ser iguales?

Unos días antes en la defensa de la tesis doctoral de Elisenda Giner i Gota, titulada “Las aportaciones de Jesús Gómez y Ramón Flecha a las teorías y prácticas dialógicas (1965-2006)”, me había enterado que la autentica igualdad pasa por un nuevo modelo de hombre. Un hombre no violento, sino sensible capaz de ofrecer ternura y cariño. Un hombre que no proteja a la mujer, sino que la valore y la acompañe en su desarrollo personal.

Esta idea se me apareció de forma recurrente en los días siguientes. Estaba de acuerdo con ella pero ¿cómo se transforma la sociedad? Primero, asumiendo los hombres que en un Estado de Derecho la violencia no es necesaria para sobrevivir, pero seguía sin verlo claro.

Acabaron las Jornadas con mi pensamiento más confuso aún. Pero no importaba, me dirigía en un coche lleno de gente que diez horas antes no conocía a no sabía dónde. El camino a ninguna parte se convirtió en un fin, ya que la conversación era agradable y sincera. Para ser nuestros primeros diálogos hablábamos de nosotros mismos y desde nosotros mismos. Un algo muy difícil de conseguir en un mundo donde hay un temor a que te quiten las ideas. Yo me sentía en casa y eso que estaba a más de 600 kilómetros del hogar. Me fascinaba ese momento, me sentía atrapado en un instante mágico. Era el reencuentro con mis antiguas amigas a las que echaba de menos y que no conocía de antes. Quienes tuvieron la amabilidad de acogerme y hospedarme como a su hermano.

Al día siguiente volvía a casa pensando en ello, no lo entendía. En mi cabeza resonaba una  frase que decían constantemente “es social, y si es social se puede cambiar” y a continuación se reían. “Ya lo entenderás cuando llegues a casa” y más risas. Sería al llegar a casa porque por el camino regresaba más confundido de lo que me fui.

De vuelta al hogar tenía un vídeo en el correo electrónico. ¡¡¡lo entendí !!! No es necesario un nuevo modelo de hombre. Es necesario un nuevo “yo” que ofrezca sin pedir nada a cambio, un “yo” que entienda que la felicidad es  posibilitar una mejor vida de los demás.  Somos sociales. Hay que conseguir que el mundo sea mejor porque uno está en él. Que entienda que el amor es alegrarse de lo bueno que le sucede a los demás, entristecerse por lo malo y estar dispuesto a aportar lo que podamos.

Dedicado a Olga, Oriol, Sandra y Patricia, por hacer de Barcelona y de mi vida un lugar mejor.

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Acerca de jjbarba

Profesor con dudas, estudiante curioso, Maestro de nada, aprendiz de todo, Experto en utopías, soñador ambicioso.
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Una respuesta a Es social,… y si es social se puede cambiar

  1. Mónica AG dijo:

    No dejo de aprender contigo y lo presentado en el vídeo es genial.

    Un abrazo

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