Los propositos de año nuevo

Nuevo año, nuevos propósitos, nuevas expectativas,… nuevo de todo. Aunque no sé yo sí nuevo o no.

Escuchaba por la radio que la mayoría de los propósitos son los mismos todos los años: dejar de fumar, ir al gimnasio, hacer dieta,… Toda esta serie de rituales con los que iniciamos el año no dejan de ser un canto a la voluntad, aunque en muchas ocasiones tan leve que apenas se recuerda una semana después. Un recopilatorio de cosas que nos cuestan y que no solemos encontrar valor o tiempo para hacerlas. En muchos casos me entra la duda de sí los propósitos de año nuevo son realmente voluntad o no.

Referente a la voluntad, me gusta la descripción que hace de ella José Antonio Marina en Ética para náufragos. En él define la voluntad como lo que me obliga a hacer lo que deseo. Esta frase que parece entrañar una paradoja, lo que hace es captar de forma escueta la esencia del ser humano.

Lo primero es la referencia al deseo, es decir, aquello que me provoca que vaya hacia algo que me causa placer, que me apetece, que me agrada, que me da gusto… Ante tal afirmación parece claro que el deseo lleva implícito una noción de búsqueda de la felicidad. De aquí se deduce que el deseo es un camino hacia la alegría y el bienestar. Pero un camino, no una meta. Lo importante del deseo es que nos acerca a lo que queremos y a medida que paseamos por la senda encontramos en ella la propia satisfacción.

Esta interpretación me parece importante. En el caso específico de los propósitos de año nuevo, están mal encaminados. El deseo no ha de ser estar delgado, sino disfrutar en el gimnasio o con la dieta. El deseo no es no fumar, sino vencer a la tentación cada vez que aparece. Ya sé que esto puede rozar la tortura en una sociedad de consumo en la que lo importante es poseer cosas, habiendo generado una cultura de todo a 100, en la cual todo el mundo puede poseer sin ningún proceso previo. Pues bien, el deseo, como la felicidad, no se encuentra en poseer o en llegar, sino en ser conscientes de las dificultades del camino, en tratar de vencerlas y en disfrutar de ello.

Lo segundo a detallar es la relación entre voluntad y obligación. Parece que la voluntad puede ser hacer lo que a uno le sale de dentro, pero eso no es voluntad, es instinto. Lo compartimos con los animales, necesitamos comer, dormir, beber, descansar,… sin embargo, lo que nos diferencia de ellos es la voluntad, la capacidad de desear algo que sabemos que nos va a provocar placer y a obligarnos a ello, pese a saber que el camino es difícil y arduo. Por eso deseamos un trabajo mejor y estamos dispuestos a estudiar al salir cansados del trabajo. Resulta paradójico que la voluntad de hacer lo que deseo se encuentre regida por una autoobligación. Pero qué es más placentero que desarrollar a lo que voluntariamente me obligo.

El problema que se presenta es que muchas veces ante la dificultad de poner en práctica la voluntad decidimos dormirnos en brazos del instinto. ¿Hasta qué punto decidimos no llevar a cabo nuestros deseos porque los consideramos demasiado costosos y consideramos que estamos mejor descansando?. Es un problema de gran calado ya que psicológicamente nos cuesta mucho asumir el fracaso y nos es más fácil decir que no lo deseamos a intentarlo y no conseguirlo. Es el caso del fumador que proclama que no lo deja porque no quiere, pero que en su fuero interno sabe que nunca lo va a intentar. De nuevo surge la misma idea, la voluntad no es un fin, es un paso del camino. La voluntad nos ayuda a no fumar en la próxima tentación, no nos asegura no volver a probar el tabaco. Si bien cada vez que consigue un éxito se ve fortalecida para superar nuevos retos más complicados o los mismos de forma más sencilla.

Así mi propósito para el año nuevo no deja de ser el de todos los días: disfrutar con lo que hago. Sacar algo positivo de cada encuentro, de cada relación, de cada clase, de cada entrenamiento, de cada café, de cada llamada… Poder salir de cada lugar sintiendo que mi vida no sería igual de no haber estado allí, y que haber estado allí me ha permitido cruzarme con la felicidad.

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Acerca de jjbarba

Profesor con dudas, estudiante curioso, Maestro de nada, aprendiz de todo, Experto en utopías, soñador ambicioso.
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7 respuestas a Los propositos de año nuevo

  1. ros dijo:

    No sé, lo que tu llamas deseo y voluntad yo lo denomino motivación e incentivo y lamento decir que el proceso no siempre se disfruta tanto como cuando ha pasado y somos conscientes de su utilidad.
    Estoy de acuerdo en que el momento de la consecución del objetivo no siempre es el momento de máximo placer ya que seguramente en ese mismo momento te fijas uno nuevo y no lo disfrutas plenamente pero de ahí a decir que el proceso es lo que tiene que ser más importante no sé, no lo veo.
    El medio/proceso debe ser placentero y disfrutable pero no es el máximo incentivo que uno tiene que tener para cumplir los objetivos. Considero que lo mejor es fijarse metas que sean alcanzables y reales y que seamos conscientes de que podemos alcanzarlo para que no nos superen en ocasiones.
    Si te fijas metas reales y coherentes contigo mismo es más fácil que disfrutes del todo lo que implica conseguirlas y aparte de disfrutar y pasárselo bien con lo que uno hace, también tendría en cuenta lo que se hace mal para corregirlo y aprender de los errores (que siempre existen) para corregir esa desviación de la línea de meta marcada. La felicidad será una mezcla de lo que nos hace disfrutar y de no volver a cometer los errores que ya hemos cometido… ¿no?? no sé, lo mismo se me ha ido un poco de las manos el comentario pero es que te pones serio y responder breve se hace difícil.

  2. jjbarba dijo:

    Yo tengo mis dudas al respecto. Ten en cuenta que deseo y voluntad nacen del interior del individuo, mientras que el incentivo es externo. Respecto a la motivación estoy de acuerdo si es intrinseca es decir, proviniente de dentro, y no estoy de acuerdo si la motivacion es extrinseca.

    El deseo y la voluntad tratan acerca del ser y no del tener. Estoy de acuerdo en que conseguir algo es plenamente disfrutable pero es como subir a un monte, llegas ves el paisaje y de inmediato tienes que bajar. La consecución es prácticamente intangible. Salvo que entremos en bienes de consumo, que si llegas a el le posees.

    Tratare de poner un ejemplo con el caso del amor, fíjate que lo interesante de él es que nunca se consigue como meta, y cuando entiendes que deja de ser un camino a recorrer a diario se acaba. Al final consiste en entender que se es feliz con el otro, pero que no se le puede poseer, es un proceso de unión con el otro, pero no una unión en sí duradera. Es acción, no posesión. Yo al menos lo entiendo así.

    En lo demás completamente de acuerdo, es necesario que los objetivos sean personales, de ahí lo importante de conocerse a uno mismo. Y la felicidad no tengo muy claro lo que es, pero me encanta serlo.

  3. jjbarba dijo:

    No es que me ponga serio, es que he decidido que el blog es un espacio en el que voy a decir lo que en la realidad cotidiana me es difícil expresar. Es hablar de la vida unida a la forma de entenderla. No es poseer las estrellas, ni contarlas, sino disfrutárlas contando lo que se ve y siente

    —¿Eh? ¿Estás ahí todavía? Quinientos millones de… ya no sé… ¡He trabajado tanto! ¡Yo soy un hombre serio y no me entretengo en tonterías! Dos y cinco siete…
    […]
    —Quiere decir que escribo en un papel el número de estrellas que tengo y guardo bajo llave en un cajón ese papel.
    —¿Y eso es todo?
    —¡Es suficiente!
    […]
    La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para los que viajan, las estrellas son guías; para otros sólo son pequeñas lucecitas. Para los sabios las estrellas son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas estrellas se callan. Tú tendrás estrellas como nadie ha tenido…
    —¿Qué quieres decir? —Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!
    Y rió nuevamente.
    —Cuando te hayas consolado (siempre se consuela uno) estarás contento de haberme conocido. Serás mi amigo y tendrás ganas de reír conmigo. Algunas veces abrirás tu ventana sólo por placer y tus
    amigos quedarán asombrados de verte reír mirando al cielo. Tú les explicarás: “Las estrellas me hacen reír siempre”. Ellos te creerán loco. Y yo te habré jugado una mala pasada…

    El Principito
    “Es divertido”, pensó el principito. “Es incluso bastante poético. Pero no es muy serio”.
    El principito tenía sobre las cosas serias ideas muy diferentes de las ideas de las personas
    mayores.

  4. ros dijo:

    Bueno, por partes: Eberhard Todt. en La Motivación deja bastante claro que la Motivación es intrínseca aunque pueda estar modificada o influenciada por factores externos.

    Respecto al proceso y al amor (joder con los ejemplos…. ahí en cosas sencillas) el amor te traerá la felicidad pero los objetivos finales te los marcas tú respecto a este amor. Siempre y cuando tu pareja los tenga similares recorreréis el camino juntos, si no es así, la relación acabará rota por más que te esfuerces día a día. Y para el resto de satisfacciones, el Sr. Maslow… que a mí me ha jodido bastante el tener que darle la razón varias veces…. a mi pesar eso sí.

    Y lo siento pero ayer mismo estuve hablando de lo poco que me gusta El Principito, poco es mucho, es un libro que nunca me ha parecido interesante (y ahora es cuando estoy ganando un montón de amigos ouyeah!!!!!).

    A mi esto de que te pongas así me viene bien que así vuelvo a hablar como un ser humano normal, que en algún momento lo fuí.

  5. jjbarba dijo:

    Los psicólogos estructuralistas no tienen esto tan claro, consideran que para que la educación triunfe en los niños la motivación tiene que pasar de la recompensa (externa ) a la autosatisfación (interna). Toda la psicología conductista se basó en que la conducta era manipulable con los estímulos externos adecuados, así cualquier persona con una recompensa externa se podía comportar como lso perros de Paulov. en el fondo la concepción interna o externa depende de la tendencia psicológica, pero es lo de siempre que se comparten palabras pero no el significado que conlleva.

    Lo que dice Maslow es bastante lógico, aunque nos joda, pero fíjate que en la cumbre de la pirámide esta la autorealización, que como el amor es un camino. Ya sabes que un tonto es el que no sobrevive a un éxito. y uno no puede autorrealizarse a los 30 y vivir de ello hasta los 60

    Pero yo iba en otra linea. Yo no creo que el amor tenga objetivos (bueno para algunas rubias la cartera del conyuge,…). Pero en general es una situación en la que te encuentras agusto y no sabes a donde vas, simplemente disfrutas el momento, eso sí, sabiendo que para disfrutar mañana necesitas trabajar el hoy. Pero claro que ambos han de disfrutar de lo mismo. Yo veo dos adolescentes apasionados y no se me ocurren indicadores para valorar si están enamorados, y si cumplen objetivos, simplemente me conmueven.

    A mi el Principito me gusto pasados los 30, le había empezado mil veces y nunca lo conseguía has ta ese día que me pareció apasionante. Además, es un derecho que no te guste lo que no te conmueva. Ole tu libertad de gusto.

    Pues nada a seguir debatiendo, lo mismo yo también termino pareciendo un ser humano normal

  6. ros dijo:

    pssssssss es que tu estudias los niños… lo mío es fácil… los consumidores se tratan desde el neoconductismo…. y ahí lo del a motivación manipulable funciona. Ahora estarán seguramente estableciendo nuevos tipos de modelos con todo el auge de la comunicación 2.0 y la futura 3.0 pero… de momento a mi la neoconductista me ha parecido válida. Ale ya que esto ya es un chat. 🙂

  7. Es curioso que para muchas personas esta lista de resoluciones no cambia de año en año. Desde dietas, esfuerzos para dejar de fumar, perder peso, cambiar de trabajo hasta acercarnos más a Dios. La razón obvia para que muchas de estas resoluciones o deseos de año nuevo estén siempre en la lista es que no las alcanzamos. Una de las razones por la cual las abandonamos es la falta de planificación. Las resoluciones pueden ser metas o deseos.
    La diferencia entre una meta y un deseo es que la meta involucra acción y planificación. El deseo es solo pensamiento. El querer bajar de peso es un deseo (el cual casi todos anhelamos), el ir al medico, la nutricionista o a un grupo para bajar de peso. Los deseos son importantes, muchos de ellos se convierten en metas. Los deseos son el comienzo para alcanzar algo. Nos dan motivación y nos empujan.

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