Cuando dos meses son media vida

Llevamos ya dos meses de curso. Puede parecer que no es nada, pero para una asignatura cuatrimestral es la mitad de su camino. Ya deberíamos de tener una base amplia y sólo nos debería quedar pulir los aprendizajes. Ya sé que los temarios suelen ser lineales, hay una colección de conceptos ordenados, con alguna (i)lógica, que son asumidos por el peso de la tradición. Pero nosotros en este caso lo estamos haciendo diferente.

Yo he avanzado algunos años. Lo que se hacía era una primera fase de volumen en la que uno corría muchos kilómetros diarios. Transcurrido este tiempo se pasaba a la calidad, que consistía en apoyarse en el volumen recorrido para conseguir la mayor velocidad posible. Esta era una época de entrenamientos cortos, rápidos e intensos, pero para poder llevarlos acabo había que tener muchos kilómetros en las piernas.

En nuestro curso nos estamos basando en esto, en sumergirnos y tomar contacto con la realidad de forma global (y no parcializada en temas) y a medida que pasa el tiempo ir dotando de matices a  esa realidad, de nombres a los artículos de las leyes, de perspectivas a los modelos escolares… Así la parte que nos queda es la más bonita, la de sacar brillo a todo el trabajo que hemos hecho.

Repasando que estamos a mitad del proceso nos hemos dado cuenta que hay algún problema y es que un campo se domina o no. Un campo no se puede dominar estadísticamente, no se puede saber la mitad. No se puede decir que se sabe todo de modelos de organización y nada de legislación, porque el día que nos enfrentemos a la realidad no sabremos nada sobre la burocracia escolar. Pese a que la media de la asignatura sea de un 50%, que sería aprobado, no se tienen suficientes competencias para incorporarse al mundo laboral. Por eso a mis aprendices les exijo que todo lo que me presenten tenga una calidad considerable, tanto en comprensión de la realidad como en transferencia a su vida, sino es así hay que repetirlo todas las veces que haga falta. Eso sí, con mi ayuda, que una de mis labores es orientar.

Esta concepción debe ser un poco extraña y hay bastante gente que no me ha devuelto los trabajos revisados. Así en la evaluación de mitad de cuatrimestre he tenido que recordar los compromisos de principio de curso. De este modo he tenido que recordar que si ese día fuera el último de curso vería a media clase al final del verano. Se han asustado, y se han puesto a trabajar con total intensidad.

A mí me preocupaba que ese toque serio pudiera cambiar nuestra relación y mi imagen en el aula. Trato de ser una persona cercana, cordial y a su servicio, pero también es una cuestión de honestidad con ellos asegurarles que adquieren las suficientes competencias como para enfrentarse al mundo laboral. Se que alguno ha dicho que con lo enrollado que parecía y el susto que les había dado. Pero mejor ahora que estamos a tiempo de poner remedio.

Hoy, un día después de la evaluación, he entrado en el aula con dudas y al mirar al fondo he visto una torre de sillas que casi tocaba el techo. En una de ellas había un cartel con el mensaje “Organización de la clase” (juego de palabras con nuestra asignatura Organización Escolar). Me he reído y he ido a hacer una foto, a la que ellos se han apuntado. Y hemos continuado hablando de la necesidad del tacto, apoyo y sinceridad en la educación…

Así que el día después de la tormenta no sólo escampa, sino que hubo merienda en el campo. Han entendido que nuestra discrepancia estaba en una acción, nunca con ninguna persona, y que pese a decir lo que pasaba sino cumplían su compromiso, la relación y la admiración a las personas no ha cambiado.

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Acerca de jjbarba

Profesor con dudas, estudiante curioso, Maestro de nada, aprendiz de todo, Experto en utopías, soñador ambicioso.
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Una respuesta a Cuando dos meses son media vida

  1. Gustavo dijo:

    Hola José!
    Leyendo tus reflexiones se me vienen a la cabeza muchas de las mías,sólo que en el ámbito de Primaria.
    También yo trato de ser un maestro cercano y accesible,pero de vez en cuando tengo que recordar que,para lo que estamos todos en el cole,es para aprender (seguro que aprendo yo más de los alumnos que ellos de mí),y me miran con una cara de pena…como diciendo:”Vaya,para un profe majo que tenemos,éste también tiene que amenazarnos con las notas”.
    Un abrazo!

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