La violencia en los adolescentes

Estos días nos sorprenden las noticias en los periódicos y la televisión sobre los hechos de Pozuelo, bueno mejor dicho, los disturbios. Parece una dato contrastable que una turba de adolescentes se dirigió a una comisaria con el fin de asaltarla.

Estos hechos se presentan de forma alarmante en los medios, pero no por el hecho en sí, sino porque el asalto se produjo a las fuerzas del orden (paradojas de la vida) o lo que Althusser denominaba como el poder opresor del Estado. Las fuerzas del orden tienen una finalidad muy clara que es estar al servicio de la sociedad para evitar conductas antisociales, aunque normalmente suelen estar del lado del poderoso para imponer su criterio, independiéntemente de este. En ese sentido Bauman considera que la marginalidad es necesaria para saber que sino nos sometemos al sistema acabaremos así, pero también es necesario una fuerza del orden (social) que haga que la marginalidad no se mezcle con lo demás.

Ante esto, lo sorprendente es que en una de las zonas con una renta per cápita más alta del país se produzcan estos hechos. Ahí no hay marginalidad, ni anti-sistemas… sino burgueses acomodados.

¿Entonces, qué sucede si las propias clases medias-altas asaltan al Estado?.

El problema a mi parecer es educativo: una educación permisiva. Sí bien la educación autoritaria destruye a la persona, pero le permite la inserción social; La educación permisiva destruye a la persona, pero no permite la inserción social.

¿Dónde nos encontramos ahora?. Pues en un lugar en el que años de permisividad por la mala conciencia de los padres trabajadores que no han dedicado todo el tiempo que les gustaría a sus hijos se está pagando. Ser permisivo con un niño de 4 años apenas trae consecuencias inmediatas. Lo más que puede hacer es patalear hasta que se le compra el helado, pero a largo plazo trae grandes consecuencias. Con 18 años ya no apetece un helado, los retos son mayores, como asaltar comisarias. Y a un adolescente que no se le ha explicado que significa “No” y que no lo ha vivido, no le cabe la imposibilidad de hacer algo. Para el padre es un problema, porque solucionar un conflicto de un niño en la guardería no requiere mucho y el niño sale indemne, pero solucionar un asalto a una comisaria sólo se hará con fuertes multas e incluso cárcel.

La solución es fácil, muchas horas de diálogo y toneladas de paciencia. Es decir, educar en democracia. Pero la democracia no es que gana la mayoría, sino la razón, y aunque 200 personas voten que hay que asaltar una comisaria, democráticamente es una barbaridad y un atentado a la sociedad. La democracia tiene limites y el padre o el educador debe enseñárselos al joven, no imponérselos, sino enseñarselos mediante el convencimiento (es decir venciéndole con la razón).

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Acerca de jjbarba

Profesor con dudas, estudiante curioso, Maestro de nada, aprendiz de todo, Experto en utopías, soñador ambicioso.
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