José Juan Barba Martín

Un espacio de debate y co-aprendizaje

Paulo Freire, y la pedagogía del oprimido Febrero 3, 2010

Normalmente en el sistema educativo se aprenden biografías de los autores. No leemos los textos de Antonio Machado, estudiamos lo que otras personas han escrito sobre su obra. A mi parecer constituye uno de los aspectos más reduccionistas de la educación, ya que los autores originales hablan no por boca de otros, sino por los ojos de quienes lo leen. Un escritor a cada persona le transmite algo distinto, porque el lector aporta sus vivencias, experiencias, conocimientos… que son distintos a los de los demás. De ahí que las obras no se estudien o se lean, sino que se interpreten en función de los ojos con los que se lean.

Esta es la razón por la que no voy a entrar a narrar la vida de Paulo Freire, ni a citar su obra, ni coleccionar citas, ni a resumir de forma “objetiva” sus textos. No, me niego. Lo que voy a hacer es contar que significó para mí la “Pedagogía del oprimido

Este libro paso por mis manos después de uno de msi primeros congresos, en el que conocí a mi amigo Juan-Miguel. Él me recomendó que leyera no sólo textos de educación física, sino también de pedagogía. Seguí su consejo y me compré varios libros de educación, entre ellos la “Pedagogía del oprimido“, del cual había oído hablar y me provocaba curiosidad ver que decían sus hojas.

Su lectura fue fascinante, en un principio me costó asimilar el lenguaje, ya que las ideas me parecían circulares, pero poco a poco fui entrando en su lectura, entendiendo la diferenciación entre opresores y oprimidos. Comprendí que Freire se dedicaba a una educación que promovía la justicia social. Entendía que la educación era la posibilidad de mejorar el mundo y por ello junto a la lectura de la palabra iba asociada la lectura del mundo.

A mi parecer un concepto clave es que la educación es política, y en consecuencia va unida a la toma de conciencia de la realidad y a la transformación de está. Educarse sólo tenía sentido desde el punto de vista que promovía una vida más justa y solidaria. Por eso la educación es concientizadora, ya que hace tomar conciencia de la realidad en la que se vive, es el primer paso para transformarla.

Pero como decía antes, es lo que me contó a mí, y merece más la pena ser lector directo que leer mis palabras. Para quien no quiera leer sólo resúmenes os dejo el hipervínculo al texto.

Pedagogía del oprimido (descargar)

 

El último día de curso Enero 24, 2010

Archivado en: Universidad — jjbarba @ 4:54 pm
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Parece mucho, pero las 15 semanas que ha durado este cuatrimestre universitario han sido muy cortas. En un primer momento parecía que nos quedaba mucho tiempo por delante, pero, en un abrir y cerrar de ojos, nos estamos despidiendo. Aunque me queda el día del examen para el último adiós, dar un abrazo a cada uno (enseñanza de mi amigo Juan-Miguel) que trasmita calidez y afecto, y desearles lo mejor en sus vidas.

Ya van siendo bastantes años en el mundo de la docencia, pero cada vez llevo peor lo de ir acabando cursos. Hace tiempo que opté porque cada día debía de ser vivido como el primero. Tiene que ser emocionante, apasionante, percibido con lo ojos de quien está comenzando a conocer el mundo, de quien se apasiona en cada contacto con el otro, quien se pone en juego y pone toda la carne en el asador… Es vivir con el apasionamiento de quien acaba de descubrir el amor de su vida.

Ya sé que la sabiduría popular dice que hay que vivir como el último día. Pero eso no es para mí. El último día uno intenta hacer muchas cosas pendientes, se despide de los seres queridos, y encuentra una profunda tristeza porque aquello que le ha apasionado se acaba, aunque le puede quedar el orgullo de haber hecho las cosas lo mejor que sabía y podía. Aunque un caso distinto a este es que donde estés no te guste, lo que hace que el último día sea profundamente placentero. Pero no es mi caso. Llevo 8 años despidiéndome de niños, niñas y adolescentes, entendiendo que llega el momento en que eres prescindible y que aunque no te guste tienen que volar solos. La vida pasa.

El caso, es que nos hemos pasado 15 semanas viviendo con intensidad, tratando de que siempre fuera el primer día, aprendiendo y compartiendo cosas apasionantes, hablando de educación en los bares, contándonos confidencias, haciendo debates emocionales… y llega el momento de decir adiós. De explicar que esta ha sido una de las experiencias educativas que más me ha enriquecido, que la he disfrutado apasionadamente, y que me encanta haber compartido esta parte de mi vida con ellos, y que estas clases que hemos compartido han sido importantes para mí, y sin ellas nunca habría sido la persona que a día de hoy soy. Cuando después de decir esto, y que tenían un amigo para lo que desearan, sonaron aplausos, me invadió un escalofrío y me salieron algunas lágrimas.

A continuación, subí al departamento, me encontré con un correo de mi amigo Juan-Miguel, en el que me enviaba un artículo. En él explicaba como la vida le ha llevado a ser cada vez a ser más sensible hacía el otro, y a entender que en sus clases es importante aprender, pero que cada persona lleva su ritmo y que sus estudiantes aprenden más desde que el conocimiento va unido a que él, como profesor, demuestra a sus estudiantes respeto y admiración.

Un escrito tan interesante en lo pedagógico y que vincula el conocimiento con lo emocional me hizo reflexionar con profundidad y en el calor del momento. Quise contestarle enseguida. Entre las reflexiones que compartí con él en el e-mail que le envié, dije lo siguiente:

Ahora vengo y descubro que tus saludos y tus abrazos son los mejores recuerdos de la clase, y comprendo que todavía tengo mucho que aprender, que yo no he dado la mano ni abrazos. ¡Y eso es lo que me hubiera gustado enseñares de organización! Que una organización funciona si es honesta y hay amor. ¡Cuánto sabes de la vida!

 

La ilusión del reconocimiento Enero 18, 2010

Archivado en: Reflexiones sobre el día a día — jjbarba @ 12:00 am
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Cuando me siento a escribir, lo hago como una forma de expresión. Normalmente es para expresar aquello que no puedo decir en el día a día. Cuando he estado en una escuela era para hablar de educación, porque en las escuelas de lo que se suele hablar es de escolarización.

El caso es que difícilmente creo que alguien más allá de los amigos lea lo que escribo. Connell asevera que un artículo en una revista científica de educación lo leen cuatro personas, de las cuales una es el autor. Pero no importa porque escribir me sirve para expresarme, no para ser oído.

En Congresos y otro tipo de reuniones ya hay alguna gente desconocida que conoce algo de lo que he escrito y entablamos conversación. Eso si, desde la más profunda de la vergüenza. No creo que escribir sea algo especial, simplemente es contar las cosas que pasan en la vida o por la cabeza. No obstante, es una sensación que enorgullece y llena de satisfacción.

El caso es que ha llegado a mis manos un tríptico de una charla de José Antonio Marina de mayo de 2009. Entre las lecturas recomendadas estaba un artículo mío. Se que escribo para expresarme, pero  este caso es un poco distinto. Tengo muchísimos libros de Marina, he leído muchas de las cosas que ha escrito, he visto entrevistas… Puedo decir que ha ejercido una gran influencia en el desarrollo de mi pensamiento. Pero a diferencia de otras personas que me referencian, en este caso nunca le he visto en persona, ni he intercambiado un a sola palabra con él, lo que a mi parecer da más valor a la referencia. Que un archivo de ordenador pueda caer en sus manos y parecer interesante me llena de orgullo. Así que es el momento de disfrutar de ello.

 

VII Internacional de Actividades Físicas Cooperativas Enero 17, 2010

Archivado en: Actividad de formación — jjbarba @ 8:24 pm
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Volvemos a un año par y eso supone que en los primeros días de julio vuelve el Congreso Internacional de Actividades Físicas Cooperativas, que llega a su séptima edición, en esta ocasión con sede en Valladolid.

Antes de continuar me gustaría distinguir las actividades grupales de las cooperativas, ya que en muchas ocasiones se confunden. Las grupales son, simplemente, las que hace un grupo. Las cooperativas también son realizadas por un grupo, pero sin embargo tienen que cumplir irremediablemente algunas características, que son:

  • Todos y todas participan de la actividad, aunque no tienen porque hacer la misma tarea.
  • Todos y todas participan de la consecución del objetivo.
  • Tanto el plan como el desarrollo de la actividad es ideado y desarrollado por los participantes.
  • Existe responsabilidad individual.

Entre las ventajas que se dan en este tipo de aprendizajes se encuentra una mejora en los aprendizajes cognitivos y sociales. En gran medida es debido a que los estudiantes desarrollan competencias para afrontar los problemas, en contra de otro tipo de aprendizajes alienantes en los que el alumnado desarrolla aquello que dice el profesor.

A título personal, este congreso tiene un carácter especial. Primero, porque la sexta edición la realizamos en Ávila, lo que supuso dos años de esfuerzo y muchísimos momentos de placer. Y segundo, porque es un congreso especial. Tiene un trato igualitario entre ponentes y asistentes, lo que fomenta las relaciones entre todos los asistentes. Se sobreentiende que todo el que viene tiene algo interesante y único que compartir, ya sea a través de reflexiones teóricas, de vivencias diarias del aula, de grandes estudios, de pequeñas observaciones… todo el mundo aporta algo diferente, y no sólo los grandes teóricos.

Desde estas lineas os invito a participar y, sí asistís, allí nos vemos.

 

¿Educa la publicidad? Enero 12, 2010

Hola Rosypunto y todo el que pase por aquí.

El domingo me dejaste con mucha curiosidad cuando me dijiste, vía twitter, que ibas a hablar de niños y publicidad. A mi como educador me interesan estos temas. Lógicamente mi visión es diferente de la tuya. Trato de ser maestro y ya se sabe, quien cultiva hormigas ve el mundo como un hormiguero. Así, desde mi hormiguero, voy a comentar ciertos aspectos que me han llamado la atención.

El primero hace referencia a la educación. En este sentido creo que el debate que se plantea en los enlaces que pones no es el adecuado. Educar es una acción que se experimenta, no que se impone. Todos los días entro en nuestras clases con la intención de enseñar, y enseño, pero eso no quiere decir que los estudiantes aprendan. Por muy reglado y formal que pueda ser lo que enseño, no estoy seguro que ellos lo aprendan. Aprender, como ser educado, requiere de un esfuerzo por parte del receptor, es él quien tiene que estar dispuesto a ser permeable, a dejarse seducir, a confiar en quien le manda el mensaje.

Ante esto la capacidad de educación de la publicidad me queda en duda. ¿Ha de ser la publicidad un medio de reproducción social?. Imagino que Joselito y Marisol durante el anterior régimen mostraban los valores del nacionalcatolicismo, cómo debía de ser la juventud española, si bien no tengo muy claro hasta que punto llegaron a tener éxito.

Por el contrario, la publicidad no está carente de educación, la que llamamos educación informal. Es decir, que el emisor no pretende educar, pero el receptor entiende que en el mensaje hay contenidos que merece la pena asumir. ¿Cuáles serían estos contenidos?. Principalmente, valores. Pero no valores extraterrestres, sino valores intrínsecos a nuestra sociedad, siendo el fundamental el consumismo. Este valor ya está presente en los patios de las escuelas. El niño que no lleva unas zapatillas de marca es un “outsider”, es decir, vive al margen y es el diferente. ¿Qué se puede hacer ante esta situación?. Poco, si dejamos que consuman libremente entramos en el juego y si nos oponemos radicalmente creamos outsiders (marginal me suena muy feo). Así que no queda más remedio que el niño vaya con sus Nike, pero que trate de entender que no deja de ser un calzado y no le hace mejor persona.

Respecto a que el niño está delante de la tele sin compañía y asume como una esponja, así es, pero es un problema social. La sociedad valora el consumo, para eso hace falta dinero, y todo es caro. La gente trabaja mucho y si trabaja mucho tiempo no puede pasar ese mismo tiempo con su familia. Llega a casa cansada y el niño es relegado a donde no molesta. Este comportamiento se ve agravado porque en ningún sitio se enseña a ser padre. Para conducir hay licencias, para instalar calderas también las hay, incluso para ser maestro. Pero ¿y para tener un hijo?. Por sí ya fuera poco, empeora aun más cuando todo el mundo cree saber ser padre por el mero hecho de ser hijo, así como todo el mundo puede ser entrenador por el hecho de leer el Marca.

Por último, donde yo creo que se encuentra el principal problema es en que pese a ser un padre o madre que se preocupa por sus hijos, o un maestro interesado por sus alumnos, el poder de la publicidad es grande. La publicidad es seductora, habla a las emociones, y los maestros y los padres y madres hablamos a la razón, y entre ser seducidos o razonados, los seres humanos nos dejamos seducir. Es más, la imposibilidad de muchos debates políticos se encuentra en que la postura emocional del confraternizante le impide salir de su nicho ideológico y las mejores razones del mundo le impiden abandonar su posición emocional. En este sentido me resulta interesante.

Volviendo a los niños, la tele y la publicidad, me parece interesante mirar “Cultura infantil y multinacionales“. En él se refleja como la televisión, los dibujos, la publicidad, los videojuegos… educan y transmiten valores, que no están pensados para ellos, pero en realidad lo hacen y, como los maestros interesados en ellos, tienen poco margen de maniobra.

Así, Rosypunto, vuelve el bucle al principio. La publicidad es un arte, que fomenta los valores sociales. Pero parece que esos valores no gustan, pese a ser los que se encuentran presentes en la sociedad, y la publicidad se comunica mejor con los niños que los maestros. Y yo sigo sin saber que hacer para que los nenes entiendan que la publicidad anuncia productos (consumibles), no experiencias ni formas de vida (valores). Por supuesto que no es el demonio, sólo que no la sabemos utilizar en educación.